Es una pregunta que les hago a mis hijos antes de dormir.
No te acuestes sin haber ayudado a alguien. Aunque sea algo pequeño. Aunque nadie lo vea.
Me parece una forma bonita de vivir.
Y también es la pregunta que me sostiene cuando las cosas se ponen difíciles.
Porque emprender es intenso. Es muy sacrificado.
Ser profesora de yoga y crear Cósmica, exige una dedicación constante. Es un trabajo que no termina nunca. Hay días de dudas, días que pienso en dejarlo.
Y entonces me pregunto, ¿Estoy ayudando a alguien?
Esa fue una de las razones por las que nació Cósmica:
Desde la necesidad de ayudar a las mujeres a sentirse fuertes, poderosas, a reconocer la belleza de su autenticidad, también a abrazar su vulnerabilidad.
Si lo que hago suma, aunque sea un poco, entonces el esfuerzo tiene sentido.